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No todo lo que movés entre dispositivos es un archivo. Zas trata al texto como un envío de primera.

Notas

Escribí o pegá texto y enviálo. Se convierte en un envío con su propia cuenta regresiva, igual que un archivo. Usalo para una dirección que necesitás en el teléfono, un número de serie, un párrafo que estás moviendo entre máquinas.

Código

Pegá código y Zas lo reconoce. Llega como código: monoespaciado, coloreado y con el lenguaje ya puesto. El envío muestra el lenguaje detectado y te deja cambiarlo si la lectura salió mal. No se reformatea nada y no se escapa nada. Lo que pegás es lo que recibe el otro dispositivo.

Notas tapadas

Algunas notas aparecen tapadas cuando abrís Zas. Pasa porque el aparato que las envió marcó que puede haber una clave adentro. Esa lectura pasa en el aparato que envía, antes de cifrar. La marca queda solo dentro de los datos cifrados del envío, y el servidor no la guarda como un campo legible. Tocá la nota y se destapa. Al cambiar de canal o volver a la pestaña se tapa de nuevo.
Una tapa es contra el que mira por encima del hombro, nada más.Una nota sin marca se muestra normal, y eso no quiere decir que no tenga una clave.
Podés apagar las tapas en Ajustes. Pegá una dirección web y Zas puede mostrar una vista previa. Este es el único caso en que el servidor ve una dirección que enviaste, porque alguien tiene que ir a buscar la página para armar la vista previa. Zas lo hace solo cuando se lo pedís.

Títulos

Podés renombrar cualquier envío, incluida una nota o un fragmento de código. El título viaja dentro del envío cifrado. El servidor nunca recibe un nombre de archivo ni un título en claro.