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La promesa de privacidad de Zas es concreta y verificable: cifrado siempre; nadie lee lo que mandás; no existe una lista de quién tiene qué. Esta página explica cómo lo garantizamos y por qué elegimos no usar la frase “cifrado de extremo a extremo”.

Las tres promesas

Cifrado siempre

Todo se cifra en tu dispositivo antes de salir. El servidor solo ve bloques opacos.

Nadie lee lo que mandás

Las claves nunca llegan al servidor. Sin la clave, el contenido es indescifrable.

Sin lista de quién tiene qué

No existe un índice queryable que vincule tu cuenta con contenido específico.

Derivación ciega de claves (OPRF)

Zas usa un protocolo llamado OPRF (Oblivious Pseudorandom Function) para derivar las claves de cifrado a partir de tu inicio de sesión. El servidor participa en la derivación sin llegar a ver los hashes de tus archivos ni las claves derivadas. Eso permite que la deduplicación global funcione sin que el servidor sepa qué contenido tenés.

Por qué no decimos “cifrado de extremo a extremo”

“Cifrado de extremo a extremo” es una frase de marketing que significa cosas distintas según quién la use. Preferimos ser específicos.
Zas tiene arquitectura que se parece a lo que la gente entiende por “end-to-end”, pero también tiene propiedades que no encajan: el servidor participa en la derivación de claves, y la deduplicación global no sería posible con un modelo end-to-end estricto. Por eso describimos exactamente lo que hacemos, en lugar de reclamar una etiqueta ambigua.

Qué nunca se vende

  • Almacenamiento
  • Retención
  • Recuperación de items expirados
  • Publicidad basada en contenido

Qué nunca se mide

Por regla de producto, Zas no rastrea:
  • Duración de sesión
  • Aperturas diarias
  • Sequías o rachas de uso

Próximos pasos